TU EMPRESA PUEDE ESPIAR EL MESSENGER

Las empresas tienen derecho a controlar las comunicaciones que realicen sus empleados a través de internet durante su jornada laboral. Y no sólo eso, sino que pueden alegar un uso personal de las mismas como motivo de despido. Es lo que se desprende de la sentencia emitida por el Tribunal de Estrasburgo en respuesta al caso del ingeniero rumano Bogdan Mihai Barbulescu, despedido por utilizar un servicio de mensajería instantánea, en concreto Yahoo Messenger, para hablar con familiares. Una práctica que contravenía la política de la compañía.

Barbulescu, que trabajaba como ingeniero de ventas, creó a petición de la compañía una cuenta de Yahoo Messenger¡ para responder a las cuestiones de sus clientes. En julio de 2007 fue informado de que la empresa había monitorizado las conversaciones que había mantenido entre el 5 y el 13 de julio, y que era evidente que había hecho un «uso personal» de la herramienta. En concreto, la compañía presentó una transcripción de los chats con su hermano y con su pareja, en los que hablaban de su salud y su vida sexual. El 1 de agosto fue despedido por incumplir las normas internas de la compañía, que prohibían expresamente el uso de los medios de comunicación de la empresa con fines personales.

El empleado llevó el caso a los tribunales al considerar que la compañía había violado el secreto de las comunicaciones y vulnerado su derecho a la intimidad, por lo que pedía la nulidad del despido. Sin embargo, en línea con lo expresado en instancias previas por la justicia rumana, el Tribunal Europeo considera que «no es una práctica abusiva que un empleador verifique que sus trabajadores se dedican a labores profesionales durante su horario laboral».

El fallo está en línea con la jurisprudencia previa, que establece que una empresa puede acceder a las comunicaciones que realicen sus empleados a través de los equipos y herramientas profesionales siempre que hayan sido informados previamente, y siempre que no se vulnere el derecho al secreto de las comunicaciones y a la intimidad personal.

Según explica Jorge Morell, abogado especializado en Derecho de Internet, se da la circunstancia de que, por un lado, el trabajador tiene una «expectativa razonable de intimidad» cuando va a usar medios de la empresa. Por otro, «el Supremo dice que esa expectativa no puede convertirse en un impedimento del control empresarial, porque, aunque el trabajador tiene derecho al respeto a su intimidad, no puede imponer ese respeto cuando utiliza un medio proporcionado por la empresa en contra de las instrucciones establecidas por ésta». Por ello, «para que el control sea correcto, la empresa debe establecer las reglas de uso de esos medios e informar a los trabajadores».