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El 'big data' es una herramienta sanitaria "aún insegura para el paciente"

El ‘big data’ aún no es una herramienta segura. Los riesgos informáticos y la necesidad de conquistar la confianza del paciente hacen que el uso macro de los datos sanitarios no esté blindada para garantizar la protección de la información y evitar un uso erróneo de la misma. Así lo han concluido los participantes del debate de Sanitaria 2000‘El big data en la sanidad’, donde se ha apuntado que el máximo esplendor de la solución estará disponible en el plazo estimado de 10 o 15 años. Hasta esa fecha, se requerirá de una labor conjunto para unificar criterios y proteger a los pacientes y sus datos. ¿Cuáles son los grandes beneficios que ofrece el ‘big data’ al Sistema Nacional de Salud (SNS)? Carlos Mur, director gerente del Hospital Universitario de Fuenlabrada: Para un análisis certero sobre el ‘big data’ tenemos que hacerlo con dos cortes temporales: el actual y las grandes posibilidades que se abren a futuro. Ahora tenemos una grandísima riqueza en generación de datos, probablemente un gran hospital terciario a lo largo del año genera más datos que la propia Agencia Tributaria y, sin embargo, la gran pena es lo poquísimo que se utilizan. El ‘big data’ se está empezando a utilizar y da de sí bastante, pero, sin lugar a dudas, tenemos que esperar algunas, espero que no décadas, pero sí algunos años para obtener más resultados tangibles. José Luis Baquero, vicepresidente del Foro español de Pacientes y asesor científico de la Asociación Española de Trasplantados: El ‘big data’ trae muchas oportunidades y será una oportunidad para el concepto que tenemos de evidencia, ya que será una evidencia cierta, basada en acontecimientos que han ocurrido y que están registrados en una inmensidad de datos. Con ella se podrá correlacionar seguro determinados perfiles con pronósticos y con bastante fiabilidad, puesto que se parte de realidades. Andrés Calvo Medina, coordinador de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD): No puedo valorar a nivel médico cómo va a impactar el ‘big data’ en el Sistema Nacional de Sanidad, pero como ciudadano creo que va a poner luces para mostrar cuáles van a ser las líneas de investigación correctas o más apropiadas que debemos de encaminar. Es decir, con el ‘big data’ podemos acotar cuáles son las líneas de investigación más interesantes y qué pueden dar mejor resultado a largo plazo. ¿En qué marcos se está gestionando? Andrés Calvo Medina: Desde el punto de vista de protección de datos, el marco es bastante limitado y solo tenemos dos opciones: o hay una ley que inhabilita como investigador para utilizar los datos en un determinado marco de referencia, o tengo el consentimiento informado de cada uno de los ciudadanos de cuyos datos voy a tratar. La Ley de Protección de Datos es el resultado de la aplicación de un derecho fundamental, que es el derecho a la producción de datos, y como tal, como derecho a la producción de datos, lo que tenemos es el derecho de cada ciudadano a decidir acerca de su propia información personal. Entonces, no tenemos otra manera de hacerlo. ¿Estamos ante un proceso seguro? Andrés Calvo Medina: No hay nada seguro en la actualidad. El nuevo reglamento de protección de datos aborda un enfoque de riesgos. Es decir, como responsable de la información (personal anonimizada) tengo que asumir mis responsabilidades en cuanto a seguir protegiendo la información para evitar que se use de una forma que no se debería de haber utilizado y para garantizar los derechos de la gente. José Luis Baquero: Eso es, precisamente, lo que aún falta más por desarrollar. Y, ante eso, es necesario que se establezca una línea de conducta. Es fundamental el garantizar el anonimato y la confidencialidad, absolutamente. Hay que tener en consideración que, si pretendemos la interconectividad  entre comunidades o centros públicos y privados, la operación se complica aún más. Creo que el enorme problema está, precisamente, en garantizar está seguridad que tiene que llegar antes de la propia medida. Carlos Mur: En efecto es un proceso previo a lo que es la explotación de todos los datos que generamos. Ante la pregunta de si es un proceso seguro, tenemos que admitir que, a día de hoy, no. Específicamente porque las amenazas para la seguridad de esa información surgen de forma novedosa practicante en cada semana. Hace apenas cuatro semanas vimos un viernes muy negro en varios hospitales del National Health Británico, donde se paralizó el funcionamiento de los mismos y, por supuesto, se puso en peligro toda la seguridad de los datos que encierra una historia clínica electrónica, así como la información asistencial y de gestión económica de los centros. Tenemos que hacer un análisis certero del nivel de seguridad de los centros y determinar qué medidas se pueden tomar. Justamente algo que hemos buscado potenciar desde la Junta Directiva de Sedisa y en varios hospitales, con un estudio concreto que va a comenzar la Universidad Autónoma de Madrid con investigadores de Oxford y Harvard. Ante este escenario de oportunidades y riesgos, ¿quiénes serán los principales beneficios por el ‘big data’? Carlos Mur: En el destinatario final, Alfa y Omega del sistema sanitario: el paciente. Una buena proyección del ‘big data’ nos dará una mejor planificación y previsibilidad de los recursos, así como en el establecer la gestión de vías, algoritmos clínicos, y procesos diarios que suceden en nuestros hospitales. Sin embargo, todo debe redundar en algo positivo para los pacientes, no cabe ninguna duda. De forma intermediaria, tampoco me cabe ninguna duda en la que las instituciones nos vamos a ver beneficiadas, ya que vamos a tener datos suficientes como para hacer análisis coste eficiencia y coste-efectividad de medidas, de pruebas complementarias, de tratamientos, que habitualmente se prescriben, pero que probablemente aporten poco valor para el paciente. La explotación de los ‘big data’, en tiempo y forma, sí que nos dará unas herramientas para quitar un poco el grano de la paja. José Luis Baquero: Con ‘big data’ o sin ‘big data’ cualquier proceso de investigación puede tener por objetivo al paciente o no tenerle. En todo caso, es verdad que disponer de tantísimos datos va a permitir que sean muchos los beneficiarios. Para los pacientes sería fantástico que también valiera para generar mayores líneas y más personalizadas de investigación, permitiendo trabajar en determinado perfiles de pacientes. Andrés Calvo Medina: El mayor beneficiario será el propio interesado en los datos. Estoy seguro que saber que en un paciente de determinada edad el índice de efectividad de un medicamento es muy inferior al que se espera generará una ganancia en términos de tiempo, al mismo tiempo que se beneficias al paciente y se ahorran costes. Efectivamente,  el sistema sanitario general se va a beneficiar también. Ahora bien, estamos en un momento de emergencia tecnológica y pensamos que todo se puede arreglar con ‘big data’, a lo mejor es un pensamiento demasiado positivista. ¿La inversión realizada en ‘big data’ es insuficiente, ajustada o exagerada?  Andrés Calvo Medina: El investigador se tiene que quejar, toda la vida se ha quejado. Últimamente en esta temporada que nos ha tocado vivir, imagino que los investigadores necesitan más recursos para investigar y creo que la sociedad en general necesita la investigación. José Luis Baquero: Las inversiones en ‘big data’ creo que son y serán enormemente rentables. Hay que entender que, al fin y al cabo, el dato está allí, por lo que se trata es de utilizarlos, ya que hemos recorrido la mayor parte de la ruta. Entonces, en cuanto a costes creo que, precisamente, va a ser uno de los principales respaldos para el uso de ‘big data’, por el bajo o relativo coste con respecto a un gran volumen de información que ya está ahí. Carlos Mur: Hasta ahora, la inversión ha sido probablemente insuficiente. Estamos pendientes también de determinadas medidas que harán que el coste o, mejor dicho, la inversión necesaria en ‘big data’ sea menor. Una vez que realmente exista una auténtica interoperabilidad de aquellos hospitales, centros y comunidades autónomas que ya tenemos la historia clínica electrónica, que esos sistemas permitan fluir la información y no sean precisamente un freno para esa fluidez de información. Con los adecuados respetos a la privacidad y protección de datos, la inversión será menos importante. ¿Cuándo se prevé que se podrá observar el máximo esplendor del ‘big data’ en el SNS? Carlos Mur: Es difícil elaborar ese pronóstico, pero no creo que tardemos menos de 10 o 15 años en ver ese esplendor por distintos factores. Sobre todo, por la gran heterogeneidad que hay en lo que es la herramienta tecnológica en distintos sistemas de salud, de los 17 que hay en España, y, por supuesto, la enorme variabilidad en la práctica clínica e investigadora. Aunque prefiero ser optimista y decir que en torno a 15 años tendremos esto explotado. José Luis Baquero: A esta estimación le sumaría el tiempo necesario para que se pueda garantizar un sistema seguro y con respeto a la confidencialidad, por lo que será necesario incluir determinados cambios y determinadas leyes. Sin olvidar que hay un tema también administrativo legal que va a condicionar mucho el uso de ‘big data’. Andrés Calvo Medina: Estamos hablando de ‘big data’ como si fuera una tecnología nueva y que acaba de aparecer, pero  la ‘minería de datos’ ha existido desde hace años. Es posible que en los próximos 10 años el desarrollo de los sistemas de información y el desarrollo de las tecnologías de ‘big data’ apunten a unos parámetros que posiblemente escapan a nuestra imaginación en este momento. Fuente: redaccionmedica https://www.redaccionmedica.com/secciones/gestion/el-big-data-es-una-herramienta-sanitaria-aun-insegura-para-el-paciente–4658