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Precios en efectivo de Cialis – 30 pastillas de 20 mg, la dosis más común – cuestan actualmente alrededor de 76.36 euro . La última estimación de upastilla es que el Cialis genérico costará inicialmente entre 28 – 160 euro. Viagra, Cialis, Levitra (vardenafil) y Stendra (avanafil) tienen ese efecto y están aprobados en Estados Unidos. Las dosis de 50 o 100 mg de Viagra parecieron ser las más efectivas: un 50 por ciento mejor que el placebo. pastillas españolas para la erección Cualquiera puede comprar Viagra en farmacias Legalmente, todos estos medicamentos solo se pueden adquirir con receta médica en farmacias. Es decir, solo un médico puede prescribir uno de estos fármacos, que no están indicados a personas sin problemas de disfunción eréctil.

GEOLOCALIZACIÓN CONTRA EL CORONAVIRUS

Pasamos el día proporcionando datos a empresas sobre cómo nos movemos, qué nos gusta, dónde comemos, quiénes son nuestros amigos, adónde vamos de vacaciones y un sinfín de datos que, cruzados, pueden trazar un perfil muy ajustado de la personalidad de cada uno de nosotros. El pasado 27 de marzo el Boletín Oficial del Estado (BOE) publicó “una serie de medidas dirigidas a proteger la salud y seguridad de los ciudadanos, contener la progresión de la enfermedad y reforzar el sistema de salud pública” que implicaban el uso de tecnología de geolocalización. Y estalló el debate. Con su orden del BOE, el Ministerio de Sanidad encargó dos proyectos complementarios. El primero, encomendar a la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial el desarrollo urgente de una aplicación móvil que permita al usuario autoevaluarse sobre Covid-19 a partir de síntomas y ofrecerle información y consejos prácticos. Ya está en funcionamiento. Se llama AsistenciaCOVID19. Como cada comunidad autónoma tiene diferentes direcciones y teléfonos para sus recursos, la app debía “permitir la geolocalización del usuario a los solos efectos de verificar que se encuentra en la comunidad autónoma en que declara estar”. La instalación de la app y la autorización de la geolocalización son voluntarias. Los sistemas operativos de los teléfonos móviles piden siempre el permiso del usuario si una app intenta acceder al GPS o a cualquier otro sensor, como la cámara de fotos o el micrófono. La segunda orden ministerial fue encargar a la misma secretaría de Estado un estudio de movilidad que siga el modelo que ya emprendió el año pasado el Instituto Nacional de Estadística (INE) “a través del cruce de datos de los operadores móviles, de manera agre-gada y anonimizada”. Se llama DataCOVID19. El BOE especificaba que el periodo de análisis de la movilidad se ceñirá “a los días previos y durante el confinamiento”. El Gobierno delimitaba que los trabajos velarían por el cumplimiento del Reglamento General de Protección de Datos (GPDR) de la Unión Europea, la ley orgánica de Protección de Datos y “los criterios interpretativos” de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD). ¿Debemos temer un control personalizado de nuestros movimientos por parte de las autoridades? En general, la mayoría de los expertos no lo cree así, aunque sí que hacen ver la necesidad de mucha más transparencia e información para despejar cualquier sospecha. Hay que tener en cuenta que la futura fase de desconfinamiento podría llevar, como ha ocurrido en otras partes del mundo, a que el Gobierno plantee una app que pueda hacer un seguimiento geolocalizado de los contagiados. Hay ejemplos en China, donde el gobierno tiene todos los datos, o Singapur, donde la aplicación colecta datos mediante bluetooth dentro del móvil para saber si alguien ha estado en contacto con un contagiado. Sólo se revela el dato a la autoridad si se dan casos positivos. El laboratorio de innovación e investigación de la Cátedra de Industria Conectada (CIC) de la Universidad Pontificia de Comillas ha investigado el caso de éxito de Corea del Sur en la lucha contra la expansión del coronavirus. El país asiático se ha basado en dos estrategias paralelas. Por una parte, la realización masiva de tests. Por otra, el uso de una app que permite geolocalizar a las personas respecto a focos de contagio ya identificados y señalados en mapas. Álvaro López, coordinador de la cátedra de investigadores de Tecnologías de la Sociedad de la Información de la Universidad de Comillas, destaca que Corea está muy avanzada “porque tuvo una crisis importante” con el virus del MERS (2015). “Se tomaron en serio todas las lecciones aprendidas. Promulgaron una serie de leyes para tenerlo todo preparado en una situación como esta. Esto implica que cuando se activa un estado de alarma le da al gobierno poderes para localizar a todo el mundo”, apunta. La app coreana, “en función de donde habían estado personas que habían coincidido con un infectado, ponía un indice de riesgo, y si tenías en tu vecindad algún foco de contagio, te lo ponían claro en el mapa para esquivarlo”, explica López. En Corea agregaron la información, de forma que los usuarios eran anónimos. “Pero el Gobierno tiene acceso a todo —añade—. En Europa con el marco del GDPR puede haber algún tipo de conflicto mayor, ya que fuerza un consentimiento explícito. Siempre queda la duda de cómo interpretar el artículo relativo a una cuestión de interés común que lo justifique”, observa. En su opinión, en los países europeos, “con todas las precauciones, por la excepcionalidad de la situación, se podría ir un poco más allá”. Julián Salas, investigador del grupo Kison del Internet Interdisciplinary Institute (IN3) de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), advierte que en el caso de que el Gobierno lleve a cabo cualquier acción que implique recolectar datos “deberían explicar bien cómo lo harán para anonimizarlos o para agregarlos, porque los datos no siempre son anónimos”. Este experto se refiere a que un cierto número de datos agregados “aumentan la privacidad pero no la garantizan del todo”. De forma simple, si sabemos dónde vive una persona y dónde trabaja, al cruzar datos podemos identificarla. Para este investigador, ante estas acciones de las autoridades hay que pedir que expliquen “a qué datos tienen acceso, cómo los agregan, sobre cuánto tiempo, la precisión de la geolocalización”. “Es delicado —indica Salas— que digan que son anónimas. Lo que deben hacer es poner a disposición de los expertos qué métodos utilizan, también de protección, y deben ofrecer garantías de privacidad, además de explicar cómo se han procesado los datos”. Eduard Blasi, profesor del posgrado de Protección de Datos de la UOC, apunta que “la orden del ministerio parecía clara. Si bien estaría mejor obtener más información sobre la técnica empleada, el Gobierno hizo un ejercicio bastante correcto al especificar que no quería datos concretos de individuos. Una medida que en principio parece proporcionada”. El GDPR es de aplicación directa y cubre el 95% de los aspectos de privacidad. El resto corresponde a la normativa de cada país. Blasi asegura que “la normativa de protección de datos no permite la vigilancia de control masivo de los ciudadanos. La Comisión Europea ha dado pasos muy avanzados. En Asia han salido algunas apps que dudosamente podrían salir aquí”. Fuente: lavanguardia.com https://www.lavanguardia.com/tecnologia/20200410/48402692952/geolocalizacion-coronavirus-datos-app-medidas-boe.html