Si las pymes se enfrentan día a día no solo al desafío del desarrollo, sino de la propia supervivencia, la ciberseguridad se ha convertido en los últimos años en un vector a tener en cuenta… O, al menos, así debería ser, como se señala en la publicación, esta misma semana, del Observatorio de Competitividad Empresarial de la Cámara de España, dedicado a la ciberseguridad: «Una de cada diez empresas (11,4%) ha sufrido algún ciberataque en los últimos dos años». Otro dato a tener en cuenta, como ‘aviso anticonfianza’: «En 2025, el 53,1% de las empresas encuestadas consideran que son ‘nada o poco atractivas’ para los ciberdelincuentes».
El estudio incide en el trabajo por hacer («nueve de cada diez empresas españolas se consideran digitalizadas, pero menos de la mitad tiene una estrategia de ciberseguridad»), y añade cómo «el 87,6% de las empresas españolas percibe su nivel de digitalización como intermedio o avanzado, pero menos de la mitad –42,9%– dispone de una estrategia de ciberseguridad». Un entorno en el que las medidas básicas de protección, como antivirus y copias de seguridad, están prácticamente universalizadas (más del 95%) «pero sólo un 10,7% ha implementado medidas específicas frente a amenazas emergentes de la IA».

«La ciberseguridad –subraya Raúl Mínguez, director del Servicio de Estudios de la entidad cameral– es condición necesaria, esencial, para operar de un modo competitivo, tanto en mercado doméstico como internacional, ya que el mercado penaliza cada vez más la interrupción del servicio, por falta de datos, falta de resiliencia ante ciberataques, etc.». Un difícil encuentro, sin duda, entre el sentido común («más confianza, más ventas, mayor productividad») y los rigores presupuestarios y de personal a los que se enfrenta el inmenso tejido de pymes españolas.
Fuente: abc.es
